viernes, 14 de octubre de 2011

Vacaciones: Verano en La Rioja.
La geografía riojana es el terreno perfecto para practicar excursiones que permiten conocer lugares a los que no se accede en los paseos tradicionales.

Alguna de las actividades para realizar en la provincia son caminatas y salidas en bici por el Parque Nacional Talampaya; a bordo de un carrovela por el Barreal de Arauco; vuelos en parapente en Famatina y la Capital; un off-road hacia la mina de La Mejicana y Laguna Brava, el corazón de la Cordillera y una cabalgata en la Quebrada del Cóndor completan la oferta.

Una superficie que de lejos parece un salar, es una de las mejores pistas del país para entregarse al carrovelismo. En el punto nordeste, a 30 kilómetros de Aimogasta y a 90 de la capital se practica este deporte que tiene como principal insumo el viento.

Con la creación del complejo ‘Vientos del Señor’ este sitio se convirtió en un punto de encuentro para la práctica y enseñanza de carrovelismo y kitebuggy. Provisto de cabañas refugios con asadores individuales, quinchos y hornos de barro, también permite acercarse a estas actividades, de manera gratuita. El carrovela es una especie de triciclo con vela que se mueve por la acción del viento, que en sólo tres minutos puede superar los 100 kilómetros por hora.
Caminar por el Parque Nacional Talampaya, sin la interferencia de ningún vehículo, es una experiencia sin igual. Sólo un par de biloculares, una cantimplora con agua fresca y calzado cómodo son los aliados de un trekking que conduce a lugares insólitos de asombrosa belleza. Un paseo de dos a tres horas a la Quebrada de Don Eduardo es deslumbrante. Al caminar por sus subidas y bajadas, la perspectiva ofrece un paisaje ampliamente diferente a las clásicas vistas de Talampaya.

Otra de las buenas opciones para recorrer este parque triásico es la bicicleta, medio de transporte que permite el contacto directo con el paisaje. Aquí se pueden alquilar algunas de las 25 bicicletas que hay disponibles para internarse en las dos propuestas, que se realizan dentro del tradicional circuito y siempre acompañados por un guía.

Cual pájaro que surca el aire y planea en soledad, el parapente permite emular esta fantástica sensación. En La Rioja existen dos pistas para volar como las aves.

Una está en Puerta de la Quebrada, a sólo siete kilómetros de la ciudad capital, y su rampa de despegue es el morro del cerro de La Cruz. La ciudad de Famatina es el otro punto, en el cerro llamado Cuesta Vieja.

En la Capital hay una novedad. El dique los Sauces se puede cruzar suspendido en el aire por una cuerda. Así es la tirolesa que suma un total de 600 metros en todo su trayecto y aporta una entretenida opción cerca de la ciudad.

A 330 kilómetros al noroeste de la Capital, en el bucólico pueblo de Vinchina comienza la aventura hacia la Laguna Brava. Donde el suelo argentino se fusiona con Chile y a 4200 msnm, estos paisajes solitarios y virginales conservan su aura intacta. Un gran valle dominado por una laguna ovalada azul zafiro es el regalo de la naturaleza, luego de una extenuante travesía.

A la emblemática mina de oro y plata La Mejicana se puede llegar con una excursión superlativa que desafía las ondulantes laderas de los cerros, pintadas de dorado. A los 4000 metros la fantasmal estación 9 da la bienvenida con sus derruidas vagonetas, construcciones en ruinas y restos de lo que fue la mayor obra minera de La Rioja, un tendido de 35 kilómetros y 9 estaciones que bajan de la montaña

Para culminar, el atractivo del vértice sur se condensa en la Quebrada del Cóndor, a sólo 150 kilómetros de la capital. Esta geografía remota es la morada de 150 cóndores que planean muy cerca de los visitantes. Desde el paraje Tama hay que llegar hasta Sierra de los Quinteros y desde ahí, luego de una cabalgata de un par de horas, se alcanza el peñón rocoso que oficia de mirador para los dueños del lugar.
La vida nocturna de La Rioja gira en torno al casino, discotecas y pubs para todas las exigencias, gustos y edades.

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